Ars gratia artis
Un ensayo corto sobre el arte y su propósito.
¿Debería una obra de arte impresionar o reivindicar? Quizás debería prestar la atención de los demás. A la vez, debería también cumplir con algunas condiciones estéticas. A ver qué mas…. Se florece mucha polémica sobre este tema en particular, ya que el arte no es algo objetivo y se dan pie a muchos cambios entre los opiniones.
La frase “ars gratia artis” proviene del latín, y se traduce al español como “el arte por el arte” o, en una forma más literal, como “el arte por la gracia del arte”. Ella defiende la idea de que el propósito del arte es en sí mismo, no necesita tener una utilidad externa ni un objetivo moral o político. Se relaciona con una estética idealista que considera el arte como algo desinteresado y puro, algo que no grita, sino que susurra.
La dicha expresión ha sido usada como lema y ha aparecido en diversos contextos: El lema del parnasianismo, un movimiento literario francés de la segunda mitad del siglo XIX y también en el lema de la Metro-Goldwyn-Mayer, una productora cinematográfica, en la famosa imagen y logo de “El león de la Metro”. Además, es un principio de la estética idealista (desde Immanuel Kant: Crítica del juicio, 1790) que implica el individualismo, como en el romanticismo que comienza en la misma época.
Ya vemos una cantidad gigantica de tiendas por todo el mundo vendiendo “obras de arte para decorar su habitación, su sala, su cocina, su baño” y lo que sea. A veces nos parece que una pintura o una escultura solo sirve como una pieza decorativa que no puede llevar de ninguna manera un valor diferente (por ejemplo, sentimental) aparte del principal. Por desgracia, hemos perdido completamente este hambre de agradecer, de reconocer, y nos ha devorado enteros el utilitarismo.
En este sentido, nos diese igual si alguien dijese “Esta pintura se ve muy fea y olvidable, no me gusta de nada”, reforzandose la idea de que se muestra gratitud hacia el arte solo en el caso que se ve bien o “esteticamente satisfactorio”.
A veces, no nos recordamos que una obra de arte se realiza solo porque sí. Porque el creador quería crear algo que no tuviera sentido. Algo que solo tiene sentido por sí mismo, o a través de los ojos y dedos de la persona que lo hizo. Para que entendamos la propia obra, hay que enfocar en el contexto, la época y todos los alrededores de ella.
La obra más renombrada de Pablo Picasso, “Guernica” (1937) a otros lleva caos, a otros gloria. Aunque todo es correcto, nada es cierto. Pero, nadie puede negar que la importancia de la Guernica radica en su poder como símbolo universal contra la guerra y la violencia, denunciando el horror del bombardeo de la ciudad vasca durante la Guerra Civil Española.
Para dar una imagen más clara, el arte en todos sus formas distintas (sea una pintura, escultura, canción, obra de teatro etc.) se ha comercializado bastante durante los últimos años y más anterior. El día de hoy, todos somos seres que no admiran, sino que consumen. Seguimos tendencias, lo que está de moda, lo que se ha criticado por los otros como “adecuado e ideal para nosotros”
“No todo tiene, ni debería tener, un significado profundo.”
Todos quieren creerse sabios para satisfacer esta necesidad interior de intelectualidad y sobreanalizan obras que nunca fueron concebidas para ser analizadas. No todo tiene, ni debería tener, un significado profundo. En este tiempo, tener un gusto específico y personalizado es revolucionario. Dibujar algo que no se considerará espectacular por los que “conocen mejor” es rebelde. Pero, al fin lo haces por la gracia de tu cuenta. Lo haces por la gracia del arte en sí mismo. Lo haces, ars gratia artis.

